Publicado por Juan Esteban YUPANQUI VILLALOBOS en http://tupacisaac2.blogspot.com/ el martes 24 de junio de 2008

La trama se desarrolla en los pueblos de Andamarca, Aque y Coronguimarca; ciudades principales del Reino de los Cullies.  Todos asentados en la cordillera andina de lo que corresponde a los actuales departamentos de La Libertad y Ancash.

Los personajes que intervienen son: Wairo Amaru.  Señor del reino o nación de los Cullies; representa la majestad de los soberanos, con una imponente figura representando muy bien al hombre andino.  Su esposa Acasu Cani, la más bella de las mujeres de todo el Reino y de casi la mitad del mundo conocido hasta ese entonces.  Su bella hija, la delicada Quiyaya o Quiyayita.

Dentro de la élite era cogobernante y consejero espiritual, hijo también predilecto de Catequil el misterioso Sacerdote y lector del Oráculo, el silenciosos Amuco Amsha, quien generalmente vive en Huallio, lugar sagrado y de adoración.  Mashaco , el filósofo de la corte, que se hace el tonto para hacerse escuchar lanzando sátiras para dar a conocer su opinión.  La mujer libertina de nombre Cushurumba, que muchas de las veces convive con el valeroso capitán de los ejércitos Cullies conocido como Yuca.

Adornan el gran salón del trono los músicos populares, conocidos como chirocos.  Los guardias que permanecen a la entrada del palacio real. Una construcción de piedra con puerta y dintel cónicos, en cuyas paredes van adornadas con telares de diferentes modelos y diseños de colorinches. Siguen las asistentas de la esposa del rey y su esposa, todas acomedidas a cualquier necesidad del soberano.  Toda la parafarnefalia del sequito es la misma de la Etnia Cuzqueña o Incas.

I ACTO

Hacen su ingreso por la entrada principal del palacio los Chirocos, quienes con su flauta y tambor (conocido como roncadora), tocando y cantando la tonadilla de ingreso y contando los acontecimientos recientes del reino.

CHIROCOS:  ¡ Bienvenido seas mi gran dios categuil, no hay nadie, como tu hasta el final Viracocha no es grande contigo nos viene a liberar de la soga apretada que los orejones puquinas nos tienen aquí.

Subiremos con la coquita mascando, mascando y cachando sin nadita que descansar; danzando, danzando hasta muy arribita muy pronto llegaremos al templo de todos nuestro señor en Huallio.

Tomando el descanso con la chichita para que no te enojes mucho nuestro gran padre Catequil.

Grande es nuestro pueblo mucho más grande que de los Orejones Vino malaya, dicen que fue Pachacutec Y zas nos zurra a todos nosotros; nos quito el agua de los estanques

Que golpe dio a nuestro padre progenitor del gran Waira Amaru

Que desgracia de nuestro pueblo en las veredas de coronguimarca, Veladas sus murallas y afrentadas sus bellas hijas nuestras amadas princesas las hermosas Pallas.

Dicen las malas lenguas que el dios de todos los orejones es más grande que padre Catequil.

Hoy no lo vemos así, no será malaya nuestro destino por ser de aquí; Todo huallio arde de tarde en tarde, desde lejos muy lejos se ve así, su vos potente Remece el huaychaca en sus aguas que salpican a todo pichinchuco bañando a las guaguas huarancotayinos

enverdeciendo sus faldas en las caídas después de los veranos.

Siguen diciendo las malas lenguas De casi todos los tumbesinos Viracochas de color del Champará Todos del norte han venido, a para la afrenta que se nos hace así Porque?

Desmayan hombres y mujeres, Pronto, muy pronto nos liberarán A todos desde aquí.

Sigamos cantando el huainito Mascando, mascando y cachando

Nuestra preciosa coquita Y traída como todo desde los marañones Para saborearla todos juntos y juntos En la gran subidita Para mirar de laditoA nuestro Padre el Gran Catequil.

En lo que están danzando los Chirocos a la entrada de la puerta principal del palacio, en medio de la llacta; hace su aparición Mashaco, interrumpiéndoles en su canción.  Él intenta danzar con ellos. Estos molestos, lo echan de su lado, el no contento con esta actitud les hace frente increpándoles su actitud.

MASHACO: ¿Qué cánticos son esos?  No parecen los huainitos de mi pueblo?  De onde serán?

CHIROCO: Cállate opa (tonto).  De cuando acá, sabes muy bien el hablar de los amautas.  Tienes el conocimiento de las cosas del mas acá y del más allá.  Ah  ¡ver contéstame pues.

CHIROCO 2: ¿Contesta pues opita?  Ja, ja, ja.  ¡Que va a contestar  ¡

MASHACO:  ¡Sí!¿Por qué creen que no se nada?. Tienen el don de la clarividencia, o son muy sabihondos; mas que los propios amautas?.

CHIROCOS : ( mirándose mutuamente como sorprendidos) Ja, ja, ja, éste opa sé más sabio que ni los propios amautas que están en Qosqollacta.

CHIROCO: Esto si que es el acabose... El opa dándonos consejos a nosotros.

CHIROCO 2: ¿O queriéndonos dar?

CUSHCURUMBA: ¿por qué fastidian a Mashaco?  Son acaso ustedes mejores que él.  Porque lo ven que es jorobadito se burlan de él.  Es así de nacimiento, cualquiera de ustedes hubiera salido así. Su corazón y alma son mejores que el de ustedes.

CHIROCO: (señalando a todos lados) .  Vean... ¿Quién ha Salido en su defensa?.

CHIROCO 2:  ¡Vamos, vamos!!  Acaso tu no eres la Cushrumba... te pregunto? La más pública de las huarmis de esta parte del reino...

CHIROCO: Oye!  Te podemos apedrear por lo que tu lengua esta diciendo.  No puede ser del agrado de los orejones...

MASHACO:  ¡Oigan... ustedes!!  ¡Escúchenme bien.  Acaso mi deformidad puede cegar la mente mía.  No poder ver como suceden las cosas en el mundo.  De que tanto se ufanan ustedes?  Se pasean por toda la llacta, pavoneándose por los favores que reciben de los Waira Amarus.  ¿ Quiénes son ustedes en realidad?  Acaso ustedes siempre se han convertido en los lambemigalcas de los Señores y Tucuyricuts venidos de los qosqorunas.  Acaso no le sirven a ellos en todo momento. Póngase de acuerdo de una vez a quien van a servir.  Sí a un lado o al otro.  Quienes son sus señores: ¿ Los qosqorunas que están en el qosqollacta o los Waira Amarus, quienes han sido siempre nuestros señores, desde que nuestro padre catequil tuviera a su primer runahijo y lo impusiera como nuestro señor Waira Amaru.  O ya seguramente están pensando en otro señor.  Seguramente como están escuchando que vienen unos huiracochas, también se van a hacer sus sirvientes y abandonar a sus actuales señores.  No hay nada que hacer que como cuchicrespos van buscando donde ganar, no donde hacer el bién.  Todo lo contrario, buscan el ganarse alguito.  Bien les queda el que los llamen los Cuchi crespos loros.

CHIROCO:  ¡Vee...!!  Con que discursito nos había salido éste.  El opa podrá tener movimiento en su tutuma.  ¿Quién lo hubiera pensado, que nos salió con unas palabras?  .  Déjenme reír, ya no aguanto más.  Ja, ja, ja...

CUSHCURUMBA:  ¡ Déjalo terminar!!

CHIROCO:  ¡ Tu no te metas... !!

CUSHCURUMBA: ¿ Quién eres tú para impedírmelo?

CHIROCO 2:  ¡Te ha dicho que no te metas!!

CUSHCURUMBA: ¿ Otra llama que viene al maíz?

CHIROCO 2: ¿ Qué me has dicho, no te he entendido?

CUSHCURUMBA: Si no has entendido, cállate la boca

CHIROCO : Conque esas tenemos, no?

CUSHCURUMBA: No te haré caso, so sirviente de todo El mundo.

MASHACO: Un momentito runas chirocos.  ¿Por qué no le dejan hablar a ella también?  Acaso no es ella también hija de nuestro padre Catequil y nuestra madre Quilla Hirca.

CHIROCOS: A ver pues, que hable de una vez!

CHIROCO 2: Que hable de una vez o que se calle, que caray?.

MASHACO: Por que se apresuran tanto, déjenla parlar.

CUSHCURUMBA: Gracias no muy agraciado amigo, pero con una hermosura del alma.  No juzguen por lo silenciosa que pueda ser mi vida.  Háganlo por lo que guarde en mi corazón.  Debemos juzgar, aquí, lo que pueda acontecer en nuestra nación, en su destino.  Y del lado en que nos pondremos cuando las circunstancias no los requieran.

MASHACO: Es la pura verdad, lo que dice nuestra amiga. Pero sigue hermosa huarmi, para que estos escuchen de tu lengua lo que acontece en nuestra nación.

CUSHCURUMBA: Mi lengua es lenta, no llega ni a la profundidad con que arrasa la chaquitaclla en la mamapaccha.  Sería mejor que hablases tú mi hermoso amigo mashaco.  Todo para que estos vean los maravilloso que es tu lengua como el arco iris destella en colores las palabras que de tus labios brota como puquio.  Todos creyéndole tonto no dan la importancia a la sabiduría de amauta que posees.  Instrúyenos para que la belleza de tu alma destruya las negras intenciones de estos chirocos.

MASHACO: Gracias hermosa huarmi por las lisonjas. Que no han de venir mas que de lo profundo que te inspira nuestro aputaita Catequil.  Al cederme el parlamento invoco a los apus de nuestra nación y a su famoso oráculo de huallio, quienes guiaran mis labios para decir la verdad y de aquello que lo siento.

El Runa que habita nuestra gran nación, desde que fue engendrado por nuestro gran taita Apu Catequil y la Mamacha Quilla Hirca Paccha.  Hemos dominado todos estos montes, desde donde discurren los shimbos hasta el límite con los caxamarca , nuestros vecinos y amigos.  Hemos siempre cosechado nuestros maicitos, la papa en su collota para que dure durante todo el verano. Cosechado siempre nuestro tarwi.  Muchas veces hemos bajado a trabajar con los chalacos muchic; muchas de las veces hemos hecho trueque con ellos mismos.  Nuestros bravos jefes han servido y defendido nuestra nación de las ambiciones de los Huaylas y a veces de los mismos Caxamarcas. Nuestros Amarus, siempre son valientes.  Hasta que vino el Puquina Pachacutec Yupanqui, Taita de todos los Orejones y durante años mantuvo cercada a nuestras llactas, y después de duras batallas no logro vencernos y solo lo pudo hacer quitándonos el agua.  Acaso no se acuerdan que para merecer el perdón y graciar la vida de nuestros runas Nuestro Gran Amaru Siccha entrego a las mas hermosas Pallas de Coronguimarca, sus hijas principales como esposas del gran Orejon.  Las más bellas flores del campo no se comparaban con ellas.  Y así logro salvar a nuestro pueblo.  Acaso la bella Palla Canchachi no se resistió y tuvo un hijo del gran Orejon, pero ellas huyo muy lejos, fuera de la vista de los orejones y nació de sus entrañas el pequeño Tupac Isaac, la esperanza de libertad de nuestro pueblo.  Que hablan que de su mano salen lenguas de fuego que arrasaran a todos los wuiracochas y orejones.  En esa Esperanza vivimos, ya que los cuzqueños desterraron nuestras costumbres.  Nos juntaron con los Caxamarcas y los Huaylas.  ¿Dónde estuvieron los runas Chirocos para sentar su voz de protesta?.  Acaso, aquellos pueblos no estuvieron en constante guerra con nosotros, desde que nos creara nuestro amado padre Catequil.  ¿Quién de los Chirocos, que ahora se ufanan y pavonean de los favores que tienen de los puquinas, se atrevió a protestar cuando nuestros padres y hermanos fueron desterrados por todo el tawantisuyo, cuando nuestras mas hermosas flores, hermanas y esposas, fueron entregadas a los orejones como esposas, quien protesto?.  Se apropiaron de las mejores sementeras.  Sus padres, no fueron aquellos que se arrodillaron ante los puquinas cuando entraron en las llactas nuestras, como perros traidores que cambia de amo y se olvida de donde comía su cushalito en todas las mañanas, gustando de los chungares que florecen en los mayos.  Quien hizo pago alguno a las lagunas de Callacuyan, desde donde nació nuestra Madre Quilla Hirca, para aplacar el alejamiento de nuestras pacarinas y dioses de sus favores que siempre nos hemos dispensado desde lejanos tiempos.  ¿Quién nos roba la mejor chicha de nuestras botijas?   ¡ Acaso no son los orejones!

¿Quién protesto, cuando el hijo bastardo de la Palla Cuni, puesto como sinchi de nuestro pueblo nos está gobernando?  Ustedes no eran quienes le cantaban yaravíes y huaynitos a ese sinchi Waira Amaru, que pueden decir entonces ustedes ahora.

¿A que se dedican ahora?  ¿No saben a quien adular?  .  ¿Se quedarán adulando a Huascar o a Atahualpa?  Y si como los augurios de Huallio se cumplieran.  Vendrán los runas del color de el agua que esta en las punas, seguramente se pondrán a servirlos y combatirán contra los hermanos runas que no quieran hacerlo, eso es seguramente que harán, eso lo doy por descontado.  Pues tienen la sangre de sus padres, otros traidores de su pueblo.  No fueron sus padres los Chirocos mayores que concertaron con el Sinchi Ninanlingan para deshonrar a la Pacarina de Huallio.  Quien lo contuvo y apoyo a los sacerdotes que estaban al servicio de nuestro padre en sus aposentos.   ¡Nadie!.  Sus padres apoyaron tal villanía y ahora ustedes proceden igual que ellos.  Ahora como ayer, siempre comen las sobras de todos los sinchis que dominan nuestro pueblo.

Para ustedes el derecho de opinar, no pueden tenerlo, más aún ningunearnos.  No tienen razón alguna y más el derecho por haberlo perdido al traicionar siempre a nuestro pueblo.

Sus cánticos, no son los que nuestro pueblo canta en las mingas o las mitas.  Sus cantos son de los sinchis puquinas, o quiensabe de los Caxamarcas, podría ser hasta de los Huaylas.

¿ Quién de ustedes?  Canta algún canto que relate las proezas de nuestros Wairas Amarus.  Quien relata lo hecho Por nuestro Padre Catequil o nuestra madre Quilla Hirca.  Acaso no fue nuestra madre Quilla Hirca enseño a la pallas a cocinar el tarwi salvaje y hacerlo comible.  No fue el gran Catequil que nos enseño a llevar agua hasta las más altas cumbres para sembrar el maicito que comemos en la canchita, o lo preparamos en las pachangas que tanto nos gusta comer en los cushalitos.

¿De que hablan sus cánticos?  ¿De los desvaríos de los orejones con sus huarmis, no es cierto eso?  Y ahora que pueden decirme, ustedes que son traidores a su pueblo, que se venden por unos miserables maicillos, que se prostituyen ante el poder y no son responsables ante la justicia y la verdad.

CUSHCURUMBA: ( Señalando con la mano a los Chirocos).  Me dan risa.  So cobardes.  Que me pueden afrentar si son traidores a nuestro pueblo.

CHIROCO: ( Escondiendo el rostro, habla mirando al suelo).  Nosotros vivimos como se nos da la gana.  Tenemos los favores de quienes son poderosos.  Que han ganado ustedes con enfrentar a los Puquinas.   ¡Nada!, Eso es lo que han ganado.  Es mejor estar con quienes nos gobiernan, para ver si ganamos algún maicillo que puedan haber dejado caer de sus manos, lo podamos recoger; en cambio ustedes no tienen ni siquiera esa esperanza, de hacerlo los Orejones los matarían, pues no son bien vistos a sus ojos.  Y que me dices tu Mashaco, él mas viejo de todos los opas, eres el soñador mas empedernido de todo el Reino de los Cullies; aún no pisas la mamapacha.  Te pregunto: ¿Para que existiéramos en la Tierra?  Acaso no es para aprovechar de todo lo que se nos presenta, ganarse algún favorcito y poder mejorar la situación de nuestra familia.  Que nos importa los demás, que eso se preocupen los amautas y los Nobles dentro de los Orejones y los Amarus, que son los señor4es que gobiernan la tierra.  Y que nos importa que los sinchis que los representan abusen de nosotros, al menos nos dejan existir y de vez en cuando se les cae algún maíz con el cual alimentamos a nuestras guaguas, si no que sería de nosotros.  Lo primero, lo último en que pensamos son nuestras guaguas, las huarmis que nos esperan en nuestra Chosita; si no seriamos unos malos padres que dejamos que nuestros guaguas, nuestras huarmis se mueran de hambre.  Nuestro gran dios Huiracocha no nos perdonaría.  Veamos que la sensatez se apodere de nosotros y dejemos que las cosas de los señores y su nobleza los resuelvan ellos; nosotros no tenemos nada que ver, que los resuelvan ellos, a mi no me interesan sus peleas para nada.

CHIROCO 2 :  ¡Si!, son solo ilusiones los que habla el opa de Mashaco, que escuche tus sabias palabras de mi hermano Chiroco y vivirás por siempre sin preocuparte nada mas que por agradar a tus amos y señores de la tierra.

Que no escuches sus sabias palabras, pueden hacer llegar tus huesos en el muladar, después de haber estado en la cárcel, no creo que quieras eso como tu destino.

CUSHCURUMBA:  ¡Ahí se les ve!, como son de cobardes y arrimados a quién les suelta un poco de maicillo para sus talegas, o que guarden en una colpa de solamente ellos.  Por su cuerpo lo que pasa no es sangre; si no la mas infame de las cobardías, con eso quieren explicarnos lo que son.

CHIROCO:  ¡ Ve, ve, quién lo dice!...

CHIROCO 2: Una mujer de todos, tenemos que apedrearla por estar en la llacta, los Orejones les tienen prohibido la entrada.

CHIROCO :  ¡ Sí ahí...veo unas piedras!

MASHACO: ¡Amo Llucá!!  , ¡Amo Llucá!! Ingresa Lluca con un aire muy ceremonial, mirando a todos lados.  Dirige su mirada al llamado.

LLUCÁ: ¡Qué es lo que pasa!, ¿Por qué tanto alboroto en la plaza?, de ésta manera.

MASHACO:  ¡Mi Señor!

CHIROCO:  ¡Mi Señor!

CHIROCO 2 :  ¡ Mi Señor!

LLUCÁ: Que hable primero Mashaco.

MASHACO: Mi Señor, lo que pasa que estos flauteros quieren apedrear a ésta mujer.

CHIROCO: Si, la queremos.

MASHACO: No ve, no retrocede en su proceder

CHIROCO: Mi señor no sabe, que la queremos apedrear por muchas razones.  La primera por que ha deshonrado a su difunto esposo, No habiendo guardado su viudez tal como nos lo manda el Taita del Qosqo, nuestros amos Puquinas que gobiernan de esta Comarca.  Segundo por que nos está acusando de haber deshonrado a nuestros antepasados, a nuestros sinchis.Al único que nos inclinamos es a nuestros amos Puquinas que se encuentran gobernando desde el Qosqo, a otro no mas, no...

LLUCÁ:  ¡ Un momento!

CHIROCO: Si mi señor.

LLUCÁ: Les haré unas preguntas, y tendrán que contestarme.  ¿A que Sinchi sirven, a Atabalipa o a Guascar?

CHIROCO: Al que se encuentra en el Qosqo, a ese obedecemos su merced.

LLUCÁ:  ¡Me están mintiendo!  No me vengan con vainas.   ¡Carajo!  O en éste mismo momento los hago castigar.  Cuídense, así que díganme la verdad.

CHIROCO: Usted, nos quiere hacer caer su merced.  Por favor no nos haga preguntas tan difíciles de contestar.

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Por: Melitón García Guevara

 

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Como es costumbre todos los años en noviembre, en Cachicadán, Provincia de Santiago de Chuco, Departamento de La Libertad, se realiza la festividad en honor a San Martín de Porras los días 7,8,9 y 10 respectivamente.

Este año viaje con toda la familia en mi automóvil escarabajo brasileño del año ’75 partimos a las tres de la madrugada, el vehículo avanzaba mejor de lo que había Yo planeado en esta oportunidad el inconveniente era Yo que no había dormido la noche anterior ultimando detalles para que cuando esté en ruta no me falte nada por si pudiera haber sucedido algún percance.

Llegamos a Trujillo como a las 7pm con todas las paradas (desayuno, almuerzo). Un viaje un tanto cansador pero con la adrenalina al tope, maneje hasta cierto tramo luego cedí el volante a mi hermano Modesto, para luego intentar pegar un ojo –imposible- porque mi hermano sabe manejar pero siempre hay dudas además que él no cuenta con licencia de conducir así había que estar atentos con la policía de carreteras para no entorpecer el viaje hacia nuestro destino final.

Ya en Trujillo dormimos un par de horas y salimos como a las 9pm. Preguntando donde quedaba la salida a Santiago de Chuco y la gente decía vayan por el Hospital Regional y de allí de frente claro Modesto conocía más o menos y nos iba guiando luego entramos en una pista oscura había un letrero que decía Santo Domingo, no tenía un mapa, ni idea de donde estaba tampoco había a quien preguntar, entonces con la fe que le profeso a Dios y a San Martín decidí  seguir hasta donde me llevase esa carretera asfaltada en este avance se me cruzaban ideas de que pueda haber estado perdido o que me estaba yendo a otro destino en fin hasta que pasó un ómnibus de la empresa Horna y fue allí donde supimos que habíamos tomado la ruta correcta. Seguimos la pista y después de un largo recorrer empezamos a subir, llevaba en el carro al mapa hablante “mi madre” que había transitado por esa vía durante varios años y ella decía tenemos que llegar a Samne pasar Casmiche luego el desvío de Otuzco, Shorey, Santiago de Chuco y Cachicadán, pero cuando uno no conoce es bien difícil saber donde uno está lo único que cogí como guía era el número de kilómetros grabados en unos pequeños bloques de cemento tratando de no perder la correlación íbamos avanzando iba Yo descansado y a la vez preocupado por la responsabilidad que llevaba sobre mis hombros en mi carro iba Mi Madre Aída, mi esposa Delia, mis hijos Diego y Alvaro, Mi hermano Modesto y mi sobrina Leydi íbamos avanzando bien llegamos a un pueblo llamado Santa Rosa donde la carretera era estrecha y a mi costado derecho había cuatro a cinco piedras de regular tamaño y al costado izquierdo un camión que venía y Yo en lugar de frenar pisé el acelerador subiéndome por las piedras y lógicamente asustando a mis pasajeros, pasado el susto cuadramos el carro un poco más arriba revise por suerte no sufrimos abolladura en la parte externa pero se nos abolló el aro derecho de la llanta delantera.

De casualidad unos kilómetros más arriba habiendo pasado ya Samne baje para verificar y me doy con la ingrata sorpresa que mi llanta derecha estaba baja por suerte tenía la de repuesto me cuadré en un sitio aparente para el cambio de llanta saque los implementos para hacer el cambio y proseguimos nuestra aventura llegamos a un sitio donde se la carretera se dividía en dos y donde había un letrero que decía:  “Casmiche – Otuzco” cual tomamos Modesto dijo vamos a Otuzco y proseguimos por aquella carretera que aunque asfaltada no dejaba de ser peligrosa y era subida mi volkswagen “trepaba” pero cada vez con menor fuerza no me animaba a parar porque pensaba que estaba en la “Jalca” y que el motor se enfriaría y no pudiera volver a arrancarlo pero por otro lado tenía que saber cuál era el problema para remediarlo así que decidí hacer una parada en una de las tantas curvas amplias en la subida a Motil buscando dejarlo en una bajadita para hacerlo arrancar de esa manera –enganchar segunda, etc- verificamos aparentemente todo estaba bien hasta que Modesto me dice pisa el acelerador a fondo mientras él se fijaba en el motor y nos percatamos que por alguna razón el cable del acelerador estaba muy suelto de manera que al acelerar a fondo solo llegaba hasta la mitad sacamos el alicate el desarmador el reflector y procedimos a templarlo y entonces el Auto retomó su fuerza pasamos Motil, y la cuesta seguía veía en la oscuridad de la noche unos faros de otros vehículos que iban o venían a lo lejos a una altura que pensaba no iba Yo a pasar por allí o que en todo caso por el peso que llevaba el carro no iba a llegar -me equivoqué- el carro llegó a esa subida y pasó lamentablemente por la preocupación no tome nota de los sitios exactos que pasé y del orden en que están dispuesto en la agreste geografía de La Libertad.

Seguíamos alternando el volante con Modesto, mientras yo solo cerraba los ojos e intentaba pegar un sueño –imposible- proseguimos hasta llegar al desvío de Otuzco preguntamos al patrullero no dijeron por esa carretera hacia abajo hicimos lo que nos dijeron y efectivamente luego de unos momentos más empezamos a subir a eso de las tres de la mañana estábamos pasando “Cerro Sango” que con la ayuda de Dios y por intercesión de San Martín no había llovido de manera que la trocha estaba seca, se escuchaba el silbido del viento que rosaba en los ichus y abajo se veía un abismo de incalculable altura por la oscuridad. Seguimos avanzando hasta llegar a Agallpampa donde nos pidieron documentos los policías nos felicitaron por tener todo en regla y por nuestra fe y proeza de ir desde Lima a rendir honores a nuestro Patrono San Martín, siguiendo la travesía llegamos a Shorey chico luego a Shorey, luego pasamos por el desvío hacia Quiruvilca tomamos la carretera a Santiago de Chuco que larga subida después de deliberar decidimos parar el carro y descansar a pierna suelta no pudimos descansar a gusto por la presión mi cabeza estaba como aplastada, en fin seguimos nuestra ruta cada vez más cerca, después de algunas paradas por los trabajos que estaban realizando en la carretera pudimos divisar Santiago de Chuco desde Huayatán o Pueblo Nuevo, ya estábamos cerca y bajando hacia Santiago de Chuco mis hermanos de la provincia miraban con asombro la llegada de un Volkswagen sobretodo por la música que íbamos reproduciendo y que lo pusimos a todo volumen porque los parlantes estaban delante en el capot junto al tanque de gasolina al llegar a Santiago fuimos a la Plaza tomamos fotos a la Iglesia al Pallo busqué a mi amigo Juan Gabriel Alipio, Alcalde electo de Santiago pero me dijeron que él asumía el cargo recién en enero 2011. Mis hijos tomaron una manzanilla y enrumbamos a Cachicadán –la carretera un desastre mayúsculo- dos zanjas a los extremos y un muro central que claro los interprovinciales los pasan como si nada porque tienen neumáticos altos pero la movilidad particular tal como mi auto son bajísimos así que tuve que ir manejando con mucha cautela por sobre los muros del centro y de la izquierda procurando no caerme al abismo.

Pasamos Chacomas, luego San Antonio y de allí arribamos a nuestra Santa Tierra.

Debo decir que llegamos con la ayuda de Dios y de San Martín quienes nos mostraron el camino.

Lo que le puedo recomendar antes de realizar un viaje de esta naturaleza y que no se conoce es mejor hacer una hoja de ruta y sabrás que sitios vas a pasar y te evitarás un sinfín de preocupaciones, la otro es viajar de día disfrutas del panorama puedes hacer varias paradas tomar fotos, etc.

Como encontré a Cachicadán? Peor: dormido a pesar del canon y sobrecanon no hay el despegue que se necesita y espero que se dé en este periodo.

Nuestras costumbres se están perdiendo –en otro artículo escribiré sobre ello- no hay chicha de jora, no hay pallas, no hay la emoción que habían años atrás.

Lo que abunda es la ratería, la cerveza y las peleas.

Hasta el próximo artículo.



Danilo Sánchez Lihón


«Cachicadán, tierra de mis ensueños
Cachicadán, tierra de mi ilusión
yo desde aquí, de pie, le grito al tirano
la libertad nunca muere, viva la revolución»
Luis de la Puente Uceda

 

1. El misterio de su destino

Una dulzura infinita nos invade el alma a los chucos cuando pensamos que nuestros pasos van rumbo a Cachicadán.

¿Será por el camino pródigo para ir hacia él y que se abre como las alas de una mariposa alucinante?

¿Será por sus flores que se extienden por sus laderas en matices de azules, gualdos, fucsias y albos? ¿Será por su aroma a anís, manzanilla y alcanfores?

Siempre hay unos ojos negros, a la vez de entrega y a la vez esquivos, que se esconden tras de alguna puerta, balcón o esquina.

Dista Cachicadán de Santiago de Chuco 45 minutos que se viajan o caminan conmocionados por una explosión telúrica que hace la cuenca del río Huaychaca, hasta llegar a esta ciudad enclavada entre bosques de alcanfores.

Es un balneario hermoso de aguas termales que emergen a borbotones a flor de tierra en el llamado “Ojo de agua” en la base del cerro La Botica, a cuyas faldas se extiende la población de casas siempre enlucidas de blanco, de calles adornadas de cadenetas, donde en su paisaje siempre hay un niño, y una muchacha, que representan el misterio de su destino.


2. Una emoción siempre dulce e idílica

Cachicadán es trino de mandolina, brillo iridiscente, epifanía. Está situada a 2,885 metros sobre el nivel del mar y cuenta con todos los servicios turísticos: restaurantes, hoteles y comunicaciones.

Rodeado de montañas, amanece y anochece entre sus campos sembrados, aquí y allá, de maíz, trigo, cebada y hierba buena.

¡De trinitarias y zarzaparrilla!

Es una combinación de colores verde, dorado, azul y el magenta de sus flores de que están sembrados sus caminos.

Sus plantas medicinales se extienden desde sus cañadas abismales y se elevan hasta la cima de sus montañas tutelares.

En su cabecera y hacia lo alto se eleva el cerro La Botica que preside su vida, su eternidad e infinito y donde se concentra el prodigio de su farmacopea esparcida y silvestre en sus variados pisos ecológicos.

Cachicadán es fuerza, eclosión, estallido telúrico; es sutileza de los matices de las flores imprevistas que se encuentran en lo más recóndito de una grieta o una cúspide.

¡Es una emoción siempre dulce e idílica!


3. El añil del cielo cristalino

Cierro los ojos y Cachicadán se me ofrece límpido en algunas imágenes que sobrevivirán a todas las catástrofes que me ocurran y a todos los triunfos que no espero.

Sobrevivirá, el estallido de estas flores que abundan en sus jardines y huertos, que crecen entre las piedras y hasta en las rendijas de los adobes, a todos los Apocalipsis.

Sus panales de mieles son casi inhallables entre las hortensias, geranios y jazmines, si no fuera porque zumban sobre ellas las colonias de abejas que van a entregar rumorosas la bendición de su trabajo y de sus juegos.

Sus alfombras de flores están cubiertas por mariposas de todos los colores y los moscardones ronroneantes que abundan en sus huertos.

El vapor del agua caliente, que recorre al descubierto por sus canales de piedra y musgo, al elevarse cubre de un velo blanco de novia irreal y sugestiva a esta tierra.

Y la entrega al sol que se acuesta por la lejanía. Y nos quedamos aquí entonando endechas con una guitarra, ante el verde de las pencas, magueyes y eucaliptos, como ante el bermejo de lomas, colinas y luego el añil del cielo cristalino.


4. De allí su nombre

Desde muy niño yo, como todos los escolares de los diferentes centros educativos de la ciudad de Santiago de Chuco, contemplamos hacia la cuenca del río Huaychaca a Cachicadán.

Reluce en la banda de enfrente, como una joya engarzada en el fulgor del alba.

Perla incrustada en los cerros y laderas que suben o bajan de la hondonada y que se ofrece como un idilio de casas entre el verdor de los campos, bosques y sembríos, al lado de otro pueblo igualmente querido como es Santa Cruz de Chuca.

Hasta que un día, cuando apenas podemos caminar por un sendero empinado y pedregoso, se inicia la excursión en la cual ya estamos descendiendo por la cuesta de Sale-si-puedes. Lo bajamos presurosos.

Lo difícil será subirla de regreso, de allí su nombre: “Sale-si-puedes”.


5. Algún remanso para aliviarnos

Volver nuestros pasos por esta pendiente será la proeza. El agobio nos hace cogeremos a los arbustos para impulsarnos hacia arriba a fin de seguir avanzando.

Sufriremos de sed inclemente. Y de dolor en los pies por lo pedregoso del camino.

Pero esta vez estamos bajando y lo hacemos felices y a la carrera.

Pronto llegamos al río Huaychaca. Siempre aparecen allí, extraídas de nuestras alforjas: naranjas, limones dulces y limas olorosas.

Tras extasiarnos en la turbulencia de sus aguas, que se precipitan en chorros impetuosos, buscamos algún remanso para aliviarnos del sudor y la agitación de la bajada.

Nos sumergimos en sus aguas que, recién y sólo aquí, sabemos que descienden de las jalcas y de sus cerros nevados.

Luego nos vestimos apurados a la sombra de sus huertos que abundan en higos, guayabas y nísperos.


6. Un guerrero vigilante en los abismos

Luego de alistarnos, agitados por el apuro, avanzamos a la vera del río.

Allí se ofrece a la contemplación de nuestros ojos, y fascinación de nuestros oídos ante el retumbo de las aguas que corren abajo, el soberbio puente de piedra que cruza de banda a banda el cauce de las aguas turbulentas.

Es un puente de piedra de dos arcos que se elevan airosos sobre el fragor de la corriente que brama humillada e impotente de no ser ella una privación o un atajo.

Siempre fue un orgullo para nosotros pensar, en las noches inclementes y recogidas bajo el techo protector de nuestras viviendas, que aquel puente fuera un combatiente atravesado sobre lo eterno.

Un guerrero vigilante en el pavor de los abismos. Y a favor de los frágiles caminantes que a esas horas estarían expuestos a la tempestad, al frío y a las tinieblas.


7. Nidal de ensueños

Y, sobre todo, enfrentando a las avalanchas que siniestras se precipitan por el cauce de los ríos.

Lo cruzamos reverentes, mirando desde los bordes del puente, paternal y amigo, cómo las aguas se revuelven furiosas allá abajo.

Cólera que es tratada con indulgencia, por alguien que la perdona y mira compasivo desde arriba, ¿quién? ¡el puente!

Luego, pasando el río, empezamos la subida de la ladera hacia Cachicadán con la ilusión de que a cada vuelta de colina o loma se ofrezca finalmente el pueblo adonde vamos.

Para nuestra ansiedad nunca aparece, hasta que cuando el cansancio nos doblega, de repente se avizora –como en el éxtasis y estupor de quienes buscan la tierra prometida ¡y la encuentran!– las filas de las primeras casas blancas.

Es el barrio de El Rosario, más conocido como El Canto, elevado e íntimo en este nidal de ensueños.


8. Hierba buena, tomillos y shiraques

Entrar a Cachicadán siempre es una alegría, un regocijo del alma, un motivo de exaltación y ternura.

Respirar el olor de los alcanfores, sus calles invadidas por el humo de la buena comida. La sombra amable de sus tiendas donde –sólo por entrar y estar allí– compramos cucuruchos de arroz, alfajores, manzanas del valle, granadillas, el agua gaseosa llamada “Volcán”, o ¡lo que sea!

Contemplar los balcones azules o caobas de sus casonas, las acequias que corren delante de las edificaciones de techos y ventanas vetustas.

Y los puentes que se tienden de la calle a las puertas de entrada, creciendo abajo en la acequia matas de hierba buena, tomillos y shiraques.

Cruzar las tablas y maderas cimbreantes de los puentecillos de los domicilios o las tiendas, hace del hecho rutinario, cual es entrar a una casa, una prueba de equilibrio, un acontecimiento etéreo, maravilloso e inusitado.


9. Envuelta en su rebozo

Y luego, por las calles retorcidas y empedradas de la parte alta del barrio San Miguel, subir a ver El Ojo donde brotan las aguas termales.

Aquí aspiramos la fragancia del cerro La Botica que sintetiza el aroma de todas las flores y plantas del universo que curan los males del cuerpo y sanan las heridas del alma.

Como también, en cualquier recodo quedar estremecidos por el rostro hermoso de alguna niña o muchacha, tímida, pudorosa y hechizada.

Sea que aparezca o desaparezca tras de un pilar, columna o muro de alguna casa.

Sea que permanezca en un patio o un corredor, límpida y a la vez misteriosa como una fuente.

Sea viéndola arrebolada, o cruzar como un céfiro con una falda flameante, ¡envuelta en un rebozo imaginario que solo está en su anhelo, va con sus brazos desnudos apretando o escondiendo sus senos estallantes!


10. Innumerables bosques de eucaliptos

Una vista panorámica de Cachicadán, situados desde el Campo Santo, denominado Jerusalén, nos permiten ir reconociendo algunos hitos:

En la parte alta el Cerro La Botica, al pie del cual brotan y fluyen las aguas termales de propiedades minero-medicinales que han convertido al barrio próximo, llamado San Miguel, en el sector de turismo en salud.

Por un flanco del Cerro se ubica el camino que conduce a los restos arqueológicos de Wallío y Sagarbal.

En los contornos destaca la presencia de innumerables bosques de eucaliptos que rodean la ciudad y le brindan el aroma característico que tiene el lugar.

A la derecha hay un mirador natural que es el cerro llamado Alto del Perú, al pie del cual se asienta la campiña de Mocaboda.


11. Al pie y hacia el centro

Mirando en lontananza y hacia la izquierda es notoria la presencia del cerro El Angla.

Al fondo, se aprecia el majestuoso cerro Ichal, famoso por sus restos arqueológicos, en el cual se ubica el Santuario del dios Catequil.

Al pie y hacia el centro está el conjunto de casas donde, hacia la derecha, se ubica la Plaza Mayor.

A la izquierda el barrio de El Rosario, más conocido como El Canto, donde actualmente se ha erigido El Arco que es el pórtico de ingreso principal a la ciudad.

En la parte baja está el sector donde se ubican los centros educativos de todos los niveles que tiene la localidad.

Cachicadán siempre se mira a la distancia envuelto en una especie de neblina dorada y en un aura mágica.


12. Retornemos a encontrar consejo

Pueblo dulce, lírico, amoroso, donde por las noches no faltan las notas estremecidas de una serenata.

¡Yo allí las he dado!

Retornemos a todos estos elementos fundamentales de la vida, a la reserva moral que constituyen nuestras cumbres, fuentes, ríos y nuestras casas nativas.

A las nieves eternas, jamás corruptibles, límpidas y de una fuerza inmarcesible, siempre inspiradoras y, a la vez, compasivas en lo alto de nuestras cordilleras.

Retornemos a encontrar sabiduría y consejo en nuestros apus, huacas y pacarinas.

Todos ellos protectores, sabios y afectivos en estos tiempos aciagos.

http://nalochiquian.blogspot.com/2010/12/aula-capuli-sabado-11-de-diciembre.html

Escribe: Melitón García Guevara 
E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En mi vida existe un día del padre que fue emotivo porque recibí la llamada de mi hijo con un sonoro ¡Feliz Día Papá!  Luego agregó ¡Te quiero mucho!  Me quedé perplejo y con un nudo en la garganta, mi hijito estaba lejos.  Que triste es pasar el día del Padre solo.

El Padre, lo más grande de este mundo y no lo digo por mí, sino porque mi Papá que fue declamador empedernido, electricista destacado, mecánico extraordinario, pero sobre todas las cosas fue un buen Padre a pesar de los errores que el pudo tener siempre estuvo con nosotros.  En este día especial me hubiese gustado decirle un Te Quiero mucho Papá, debo reconocer que soy en extremo sentimental pero que puedo hacer si estoy destinado a ser así.

Yo confío en que exista vida en otro mundo para buscar a mi Papá y decirle cuanto me hizo falta, cuando lo extrañé y lo difícil que fue crecer sin él, pero es reconfortante saber que todos los logros alcanzados se los dedico a mis progenitores.  Quisiera decirle a mi Papá; me haces falta, te extraño, te admiro, por todo lo que representas para mí, gracias por estar siempre allí.  Apoyándome espiritualmente y te siento junto a mí todos los días porque habitas en mi corazón y estarás allí toda mi vida.

Padre, Hijo, dos personas, dos sentimientos inseparables, dos amores profundos, dos responsabilidades, cuanto se podría escribir sobre ambos porque en todos los casos antes de ser padres primero somos hijos entonces tenemos el compromiso de cambiar el mundo si es preciso por el bienestar de nuestras familias que debemos llevar siempre en nuestros corazones.  Tenerlo presentes en cada momento.  Duele mucho la pérdida del Padre, reflexiono y agradezco a Dios por darme esa fortaleza de no quebrarme y romper en llanto, estoy seguro de propiciar mejoras en mi vida para el bienestar de mi familia, tengo que hacerlo por el bienestar de mis hijos y por el inmenso amor que siento por mi familia y por el respeto que les tengo cada día de mi vida.

Tomó una frase de un amigo "Mi Padre, Mi Compadre", me hubiese gustado disfrutar más de la compañía de mi Padre pero Dios quiso que no fuera así, entonces siendo católico como soy no puedo contradecir las decisiones divinas.

Algún día mis hijos leerán estas líneas y comprenderán cuanto los amo.

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